miércoles, 13 de octubre de 2010

Yaciente señorita...

Tu cuerpo demacrado sobre aquella cama yaciendo...
Victima de tus palabras, ingiriente de tu propio veneno,
Como serpiente que así mismo su lengua ha mordido.

Malditos los testigos y partícipes de tu letargo,
que de mascaras sollozantes,
acercándose van a tu morada depravada
arrancándote para su recuerdo tu carne,
fingiendo dolor mientras la devoran con tonos burlescos.

Los cuervos cantan desde la ventana su partida,
Ultima imagen vista por sus ojos ahora grises,
Para el consuelo de la soledad por su hipocresía.

Hasta nunca, puta señorita.

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