jueves, 21 de octubre de 2010

Espejo...

En aquel espejo, donde reflejas tus lágrimas y regresan sádicas sonrisas, donde tu mirar se pierde y caen gestos cuales pétalos marchitos de la rosa jamás sembrada, cuya semilla solo radica en aquel negro palpitar cuyo sentimiento suspira sin cesar...
Aquel espejo, que nuestra verdad dirá con palabras dulcemente sangrantes para los oídos, pero reconfortantes para el alma...
Mi señora, solo tú te reflejaras en tus aguas, tus espejos, con la mirada tal cual mires, con la sonrisa tal cual sonríes...
Mi señora, sigo esperando por ti
Mi señora, sigo amándote a ti
Mi señora, me la tragare viva

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